viernes, 29 de junio de 2012

Caras de bebés y otros cuentos

Para alegría de nuestros niños (y del equipo técnico), llevamos un tiempo disfrutando de un préstamos especial de las Bibliotecas Públicas Municipales que consiste en tener una amplia y variada colección de cuentos en nuestro Centro durante al menos tres meses. Cada vez que les mostramos las estanterías donde los guardarmos para que elijan cuál quieren ver, se quedan fascinados y les cuesta decidirse, ¡son todos tan bonitos!...

Hoy os traigo algunos de los que más me están gustando para los más pequeños (2-3 años) y a los que más partido les estoy sacando.
El primero de ellos, es "Caras de bebés" y como reza la portada, es un gran libro para pequeñas manos. Es de tapa dura (muy adecuado para estas edades como ya vimos en el repaso que hizo nuestra logopeda- cuentacuentos en la semana que dedicamos a los cuentos):


Y muestra diferentes bebitos realizando Actividades de la Vida Diaria (AVDs) o expresando distintas emociones. Además, cada página tiene una solapita independiente que pueden mover en diversas direcciones (así aprovechamos también y de paso trabajamos la motricidad fina) para modificar la imagen inicial:


En segundo lugar, os traigo la cajita de Alison Jay, "Primeras preguntas" que contiene cuatro mini-libritos para trabajar diferentes conceptos relacinados con el procesamiento cognitivo:



Es un formato muy original y las ilustraciones están muy cuidadas:



Otro que está triunfando entre nuestros niños es éste tan divertido del japonés Satoshi Kitamura:


Trae un agujero para que los niños (y alguna terapeuta, ejem...) pongan la carita y vean los diferentes looks que el peluquero Jirafa le va proponiendo al despeinado protagonista de esta historia:


Los diferentes sonidos de la ciudad vienen de la mano de:


Sí que es cierto que el repertorio no es muy amplio y que hay lotos sonoros más complejos en el mercado, pero os lo muestro como ejemplo de cuento que explora otros sentidos además de la vista:


El siguiente cuento desplegable les encanta y, entre otras cosas, se puede utilizar para crear historias o trabajar el juego simbólico:


Es un poco frágil y por eso lo recomiendo para niños un poco más mayores (4-5 años). También convendría plastificar el tractor, porque les gusta mucho pasearlo y está hecho con una cartulina demasiado fina.



También me han gustado mucho estas dos versiones para niños de un clásico precioso, "El Principito":


Por último, mis valiosas adquisiciones de este año en la Feria del Libro de Madrid. Se trata de dos cuentos de la editorial Kalandraka, "El patito feo" y "Chivos chivones", pero con una peculiaridad que los hacen muy especiales y es que están adaptados con pictogramas:



Feliz fin de semana y recordando el Día Mundial del Sueño Feliz, dulces sueños a todos...


























miércoles, 27 de junio de 2012

Recomendaciones para la evaluación del primer año

Al igual que mi compañera L. nos habló de diferentes instrumentos para hacer una evaluación psicológica en Atención Temprana, en Terapia Ocupacional contamos también tanto con diferentes pruebas estandarizadas (como la escala de desarrollo motor Peabody-2), como con inventarios de desarrollo (IDAT, Currículum Carolina...) y diferentes cuestionarios para hacer una valoración exhaustiva de las fortalezas y necesidades del niño. Independientemente de qué herramienta decidamos utilizar, sí que resulta muy interesante realizar previamente una buena observación clínica (que empieza prácticamente viendo cómo entran los papás con su hijo en la sala de tratamiento) la primera vez que el niño llega al departamento. Precisamente para ese momento, son las recomendaciones de hoy:

1. Edad y antecedentes:

A diferencia de lo que se recomienda habitualmente, en este campo muchos autores aconsejan no preguntar ni la edad ni los antecedentes de riesgo antes de iniciar la evaluación, sino al final, de modo que no podamos influenciarnos por ellos y no hacer inferencias. En otras palabras, hacer una evaluación sin prejuicios.
El objetivo de hacer una evaluación del desarrollo, junto con determinar el nivel que el niño presenta debe ser, sobre todo, detectar posibles alteraciones para iniciar también oportunamente el tratamiento necesario más adecuado. En este sentido, si sabemos de antemano que el niño que estoy evaluando no tiene ninguna "razón" para tener alteraciones, pero se le encuentran, es preferible creer en lo que estamos viendo y no confiarse en la ausencia de factores de riesgo.
Es importante también tener presente que tal vez los mejores indicadores del funcionamiento del sistema nervioso central sean el cómo nos movemos y cómo nos comportamos, de ahí que tengamos que valorar no sólo la cantidad de movimiento sino la también la calidad del mismo.

2. Edad de desarrollo: supino-prono-conducta:

Siguiendo el punto anterior, conviene entonces iniciar la evaluación sin conocer mayores detalles (aunque a veces es inevitable alargarse en la entrevista inicial con los papás porque tienen necesidad de comunicarnos muchas cosas y debemos mostrar la mayor empatía posible) y determinar a partir de lo que el niño nos muestra, la edad que tiene, tanto en el decúbito supino (boca arriba) y prono (boca abajo), como en la conducta (si hay posibilidad, también debemos observarle tanto en sedestación como en bipedestación). Todas estas edades deberían coincidir. En otra entrada, veremos el desarrollo sensoriomotor durante el primer año de vida para conocer qué es esperable en estos decúbitos durante este período.

3. Correlación con la edad real:

Una vez determinada la edad de desarrollo, la comparamos con la edad real del niño. En el caso de los prematuros, con la edad corregida (si por ejemplo recibimos un bebé de 10 meses, pero nació con 2 meses de antelación, su edad corregida son 8 meses). Si no hay ninguna alteración, la edad de desarrollo debería coincidir con la edad real del niño. 
Esta forma de proceder tiene, además, otra utilidad y es la interacción con los padres. Si al evaluar al niño deducimos acertadamente su edad real, ganaremos credibilidad frente a los padres. Si en cambio, la edad de desarrollo es menor de la real, podremos explicar más claramente a los padres porqué estamos planteando un posible retraso y dando determinadas indicaciones. Aunque a veces es tentador, en estos momentos debemos intentar ser lo más objetivos y profesionales posible y evitar caer en valoraciones de tipo estético como "qué niño más guapo", "qué gracioso", etc...

4. Conclusiones:

Con los datos anteriores, podemos entonces concluir si se trata de un niño que está siguiendo un desarrollo típico o no. Si deducimos que algo debe ser tratado, es importante diferenciar si estamos ante una alteración por un inadecuado manejo en el hogar (por ejemplo a un niño que lo han sentado demasiado pronto y no le han dejado boca abajo suficiente tiempo) o si existe el riesgo de desarrollar una patología neuromotora, especialmente del tipo de la parálisis cerebral.
Actualmente, es muy común encontrar diferencias entre la edad en supino y en prono, por la poca costumbre de poner a los niños boca abajo como vimos en la entrada del Tummy Time. Esto no es sinónimo de patología, sino solamente de una déficit postural. Pero como decíamos antes, es muy importante saber diferenciar la alteración postural de aquélla de riesgo neuromotor, por las implicaciones que ello tiene a largo plazo y para poder entonces definir el enfoque de tratamiento a seguir.

5. Indicaciones:

Las indicaciones dependerán de cada niño en particular y especialmente de lo que se haya encontrado en la evaluación. Dentro de las indicaciones generales es importante hacer ver a los papás el hecho de no apresurarse, de no pedirle al niño cosas para las que fisiológicamente no está preparado, como son por ejemplo sentarlo o ponerlo de pie antes de tiempo. Es importante hacerles entender lo lógico del desarrollo como proceso, la importancia de no saltarse etapas y el ritmo del niño, estando, eso sí, alertas. También debemos insistir en:

  • Poner al niño boca arriba, boca abajo y de lado.
  • Estar atento a las señales comunicativas, verbales y no verbales, del niño.
  • Colgar objetos llamativos cerca del niño.
  • Sentarlo cuando las manos queden libres para jugar.
  • Atreverse a dejarlos en el suelo una vez que ya están girando.
  • No ponerlos de pie ni hacerlos caminar antes de tiempo.
  • No usar andadores.
  • Usar la sillita para salir, pero no para dejar al niño allí mucho tiempo.

6. Derivación:

Por último, al encontrar alteraciones o desviaciones del desarrollo típico, incluso frente a la duda, derivar para una evaluación más detallada a Neurología, Sindromología...o a los servicios que consideremos necesarios. Hay que tener muy presente que, como hemos dicho muchas veces, mientras más precoz sea detectada una alteración, antes puede ser tratada y con ello mejora considerablemente su pronóstico. No vamos a ser menos profesionales por derivar a otros o por preguntar cuando tengamos dudas.






lunes, 25 de junio de 2012

29 J: Día Mundial del Sueño Feliz

Aunque  todavía no soy mamá, como profesional que trabaja con un colectivo sumamente vulnerable, me preocupa (y mucho) cómo determinados métodos extraños y totalmente irrespetuosos con la maduración cerebral del niño, pueden impactar de manera catastrófica en su desarrollo emocional. Por eso me sumo a la  difusión de la interesante iniciativa de un grupo de papás y mamás blogueros que quieren transmitir los numerosos  beneficios de un Sueño Feliz y desmontar peligrosos mitos sobre estrategias conductistas sin ninguna validez científica.


La blogosfera maternal y paternal ha creado una iniciativa para que todos compartamos nuestras experiencias de sueño feliz con nuestros hijos, a fin de dar a conocer a más familias, que existen alternativas respetuosas para dormir tranquilamente con nuestros hijos, y del daño que causa el método que difunde este señor a pesar de la amplia bibliografía científica que alerta de los daños a corto, mediano y largo plazo que acarrea el llanto no consolado en bebés. (Louma Sader. Amor Maternal)



Se ha creado un grupo en Facebook, llamado Día Mundial del Sueño Feliz, y también un evento, donde se explica cuál es la iniciativa.





Se trata de realizar una acción de choque el próximo 29 de junio en las redes sociales.



Queremos que el hashtag #desmontandoaEstivill se convierta en trend topic en Twitter y que blogs, páginas y perfiles de Facebook se llenen de mensajes a favor del Sueño Feliz. 


Para ello, las acciones son las siguientes: 


-Si eres bloguera o bloguero, anuncia ya este evento en tu blog. Especifica que el hashtag #desmontandoaEstivill solo hay que usarlo el día 29 en Twitter. Haz un post ahora anunciándolo y publica otro post el 29 contando tu experiencia de sueño feliz. 

-El día 29 (y nunca antes) comparte todos los artículos, citas, testimonios que quieras sobre sueño feliz acompañando a tu hijo, a través de tu perfil o tu página de Facebook, y a través de Twitter. 

-El día 29 (y nunca antes) tuitea y retuitea todas las razones que tienes para acompañar a tu hijo a dormir, todos los argumentos científicos que encuentres, todas las ideas que quieras, bajo el hashtag #desmontandoaEstivill. 

Si quieres material para sacar tus ideas y para compartir, aquí tienes unos cuantos artículos muy útiles: 




En 
Amor Maternal podéis descargaros los logos y consultar muchos más artículos.














viernes, 22 de junio de 2012

Los latidos de la luna

La última entrada de la semana (cortita, para compensar los ladrillos de Integración Sensorial, jeje), debe su título a una bonita iniciativa que me llega del blog Mateo y la Luna, que a su vez está inspirada en una idea de la siempre vital y optimista Débora, del blog A latidos y que siempre está ahí para recordarnos que el mundo se mueve, lentamente ¡pero se mueve!. La propuesta consiste en elegir una frase que nos guste, explicar el porqué y pedirle a otros cinco blogs que compartan también la que les llene a ellos. Creo que a estas alturas a nadie le sorprenderá que una de mis frases favoritas sea los mejores maestros son los niños, de la Madre Teresa. Porque por mucho que estudies, hagas cursos, leas libros, o te formes con los mejores, los niños siempre estarán ahí para desmontar todos tus maravillosos esquemas mentales con su infinita sabiduría y obligarte a observar más y pensar menos...


Y ahora me encantaría leer las frases que inspiran a las grandes personas que están detrás de estos blogs...


Feliz fin de semana a todos : )

jueves, 21 de junio de 2012

Cinco segundos de oro puro

Tu papá camina varios kilómetros diarios para ir a todos lados (a la oficina de empleo, al Centro para recibir tus terapias, a buscar trabajo de cualquier cosa...). Con lo que cuesta un billete de autobús compra dos panes y el drama del paro le obliga, como a tantas y tantas familias, a ajustar al máximo el presupuesto. Me conmueve siempre la sonrisa con la que me recibe todos los días, a pesar de la gravedad de su situación y la inmensa ternura con la que te saca de la sillita para ponerte en mis brazos con la esperanza de que hoy sea el día en el que por fin veamos algún avance significativo. La situación es difícil. Existe una lesión cerebral grave y un trastorno de la postura y del movimiento asociado de pronóstico desalentador. Pero no nos rendimos. Nunca lo hacemos. Diariamente tu papá se esfuerza en casa por hacer todos los "deberes" que la fisio y yo le ponemos para darte la mayor calidad de vida posible, mientras mamá reza por no quedarse sin el trabajo que os alimenta a vosotros y a los otros dos peques de la familia. Acogeros a ti y a tu papá en la sala de terapia, es una confrontación diaria con la realidad que hace que me avergüence de llamar problemas a las tonterías que a mí me pasan por la cabeza. Pero lo que hoy quiero contar, bollito, que es como yo te llamo cariñosamente con permiso de tu papá porque eres pequeñito y dulce, nos has regalado eso que llaman cinco segundos de oro puro. Esos escasos segundos en los que por fin, después de muchos meses de trabajo, has conseguido fijar la mirada y hacer un seguimiento visual de forma voluntaria. Ha sido sólo un instante, pero tu papá y yo hemos sido testigos de ello y nos has hecho inmensamente felices. Después de éste, vendrán más logros, no debemos perder nunca la esperanza...


miércoles, 20 de junio de 2012

Integración Sensorial (III)

Para cerrar por el momento (seguro que volveré sobre ello) el tema de Integración Sensorial, me gustaría dedicar una entrada al niño con dispraxia. A no ser que el profesional que examine al niño tenga alma de terapeuta ocupacional, va a ser raro que nos llegue un peque a Atención Temprana con un informe que señale problemas en el Procesamiento Sensorial. Lo que sí podemos encontrar, porque es un diagnóstico de manual, es el Desorden del Desarrollo de la Coordinación (o dispraxia) y que puede estar relacionado con todo lo que hemos estado viendo anteriormente de Procesamiento Sensorial (especialmente sistemas táctil y propioceptivo). Además, también hay niños que combinan este diagnóstico con déficit de atención, problemas motores y dificultades en la percepción visual (se conoce como DAMP por sus siglas en inglés: Déficits in Attention, Motor Control, and Perception). ¿Por qué se caracteriza?:

Coordinación motora gruesa:
  • Es torpe al andar, correr, saltar (le cuesta evitar obstáculos, tiene caídas y tropezones frecuentes).
  • Dificultades con educación física, natación y deportes en general (especialmente si se trata de juegos grupales o de pelota).
  • Poca resistencia física. Es frecuente que se apoye (les gusta más que los muevan a moverse por su cuenta).
  • Parece débil o tiene el tono muscular reducido.
  • Dificultad para planificar y llevar a cabo una secuencia de movimientos.

Coordinación motora fina:
  • Dificultad con actividades de papel y bolígrafo (tienen mala letra y el escritorio desordenado).
  • Reducida destreza, manipulación y coordinación fina de movimientos (rompe los juguetes).
  • Manipulación de instrumentos pobre (tijeras, regla, compás, etc.).
  • La velocidad de actividad motora fina es reducida y la calidad del trabajo terminado se ve afectada (evita hacer actividades que requieran construcción).

Organización:
  • Dificultad para generalizar habilidades a otras áreas (si se les anima, hacen diferentes cosas, pero luego se les olvida cómo realizarlas sin ayuda).
  • Dificultad para planificar y llevar a cabo secuencias de movimientos finos y gruesos.
  • La organización de sí mismo y su entorno se ve reducida (habitación desordenada).
  • Dificultad para resolver problemas (juegos simples).
  • Dificultades espaciales y perceptuales (no explora mucho el ambiente, prefiere quedarse en un mismo lugar y observar a los otros moverse).
  • Las actividades de la vida diaria está afectadas (tarda muchísimo en vestirse, comer...).
  • La conciencia de tiempo se ve reducida (le molesta mucho que le metan prisa).

Factores emocionales y sociales:
  • Falta de confianza es sí mismo.
  • Es el “gracioso” de la clase o muy tímido.
  • Consciente de sus problemas (cognitivamente suelen estar bien) y baja autoestima.
  • Muestra dependencia de los adultos (necesitan continuamente que les ayuden a organizarse con lo que tienen que hacer).
  • Acostumbrado al fracaso, se niega a intentarlo, inmadurez.
  • Dificultad para hacer amigos (se sienten mejor en situaciones sociales reducidas que no pongan a prueba sus habilidades motoras).
  • Se distrae fácilmente y encuentra difícil prestar atención.
  • Respuestas inapropiadas a estímulos sensoriales (auditivos, visuales, táctiles...).
  • Frustración: entiende la finalidad de la tarea pero no puede planificar cómo llegar allí.

¿Cómo podemos ayudarles?:
  • No me digas que soy torpe.
  • Divide la tarea en pasos pequeños para que pueda aprender ha ejecutarla.
  • Puede que olvide cómo hacerla la vez siguiente. Ten paciencia.
  • Comprende que estoy tratando de hacerlo lo mejor que puedo. No es que sea flojo.
  • Proporcióname experiencias positivas en que yo pueda tener éxito. No critiques mi desempeño.
  • Provéeme experiencias táctiles y propioceptivas intensas para darme retroinformación adicional.
  • Aunque no me gusten los deportes, es bueno que esté físicamente activo a mi propio ritmo en diversas actividades  (correr, andar en bici, salir de excursión...).
  • Proporcióname actividades de juego que requieran localización de la información y discriminación táctil (baño con pelotas, encontrar objetos en arena u otras texturas, etc.).
  • Usar adaptadores para los útiles de escritura.
  • Anímame a participar en deportes que no sean especialmente competitivos.
  • Ayúdame a ser ordenado y a organizarme en el espacio y el tiempo.
  • Dame tiempo para prepararme y hazme saber para qué me estoy preparando. No lo haré bien si me apremias para que termine.

¿Cuál es el pronóstico de estos niños? Aunque no es progresivo (no empeora cuando el niño crece) en muchos casos y si no se trata adecuadamente, los problemas de coordinación continúan en la vida adulta haciendo que tengan dificultades para organizar su vida (hábitos de trabajo, puntualidad, les cuesta estructurar y priorizar tareas, son desordenados...). Como anécdota puedo contaros que cuando le comenté a una compañera en el curso que empezaba a pensar seriamente que mi Medio Limón es dispráxico, me respondió que ella creía que el suyo también (¡!). De hecho, la profesora dijo que muchos dispráxicos acaban casándose con terapeutas ocupacionales. También he leído que el actor de Harry Potter, lo padece. Curioso...




martes, 19 de junio de 2012

Integración Sensorial (II)

Las áreas de desarrollo influenciadas por el Procesamiento Sensorial son el control postural, el planeamiento motor, la organización del comportamiento, la interacción social y la respuesta emocional.
El origen de una dificultad en el Procesamiento Sensorial puede deberse a un problema de modulación sensorial o de discriminación y praxis (o a ambas cosas).
La modulación sensorial es la función del sistema nervioso central para ajustar la intensidad y la duración de estímulos que afectan al nivel de alerta. Por tanto, si el sistema nervioso no se ajusta a las señales sensoriales puede dar una hiperrespuesta o hiporrespuesta. Al niño que por ejemplo da una hiperrespuesta a determinados estímulos táctiles, lo llamamos defensivo táctil. Y son estos niños que tienen un nivel de alerta altísimo, que no les gusta tocar ni que los toquen suavemente porque prefieren el tacto profundo, que no soportan muchos tejidos, que rechazan texturas, etc. ¿Por qué? porque sus sistema nervioso no interpreta bien lo que está pasando. No es que al niño no le dé la gana vestirse, es que quizá el tejido lo “agrede”.
Con discriminación y praxis nos referimos (citando a Jean Ayres) a la capacidad a través de la cual descubrimos cómo utilizar nuestras manos y nuestro cuerpo en tareas que requieran destrezas como por ejemplo jugar con juguetes, utilizar un lápiz o un tenedor, construir una estructura, ordenar una habitación o comprometerse con muchas actividades. No es que el niño sea torpe, es que puede tener realmente un problema para idear, planificar o ejecutar un determinado acto motor y por eso no hay manera de que escriba en condiciones porque está teniendo dificultades para graduar el movimiento de la mano, por ejemplo.
Si un niño tiene problemas de modulación sensorial es muy probable que le desagrade que le toquen la cara o caminar descalzo sobre una alfombra o arena, evite introducirse objetos en la boca o tenga dificultad para cambiar a la comida sólida, camine de puntillas, evite utilizar las manos o mantener peso con las manos abiertas, le moleste que le laven el pelo o cortarse las uñas, tenga náuseas durante experiencias de movimiento, le asusten a las alturas, le moleste la luz o algunos sonidos, etc. Si tiene un desdorden en la discriminación y la praxis seguramente se verá afectada la destreza manual, la coordinación motora, la organización en el espacio, el desempeño en las habilidades académicas (leer, escribir...), actividades de la vida diaria (alimentación, aseo, vestido...), etc.
A continuación, vamos a ver las áreas que pueden verse afectadas por los desórdenes de Integración Sensorial desde los diferentes sistemas:
Áreas funcionales afectadas por el procesamiento vestibular:
-Control postural.
-Tono muscular extensor.
-Coordinación de los dos lados del cuerpo.
-Estabilidad del campo visual.
-Cruce de la línea media.
-Retraso del lenguaje.
-Reacción de ansiedad o miedo durante el movimiento.
-Signos del sistema nervioso autónomo durante el movimiento (palidez, sudoración, vómitos, cambios en el timbre de voz...).
-Pobre anticipación.
-Escasa coordinación bilateral.
-Dificultades con deportes (pelotas, bicicleta...).
Áreas funcionales afectadas por procesamiento propioceptivo:
-Fluidez del movimiento.
-Control postural.
-Tono muscular.
-Estabilidad postural.
-Seguridad emocional.
-Control motor y planificación motora.
-Búsqueda información propioceptiva (caminar de puntillas, morder, tirar, romper, empujar, arrastrar, pellizcar...).
-Tendencia a la búsqueda de apoyos corporales o externos.
-Utilización para organización.
-Escritura.
-Uso de herramientas (cubiertos, lápices...).
-Manipulación.
Áreas funcionales afectadas por el procesamiento táctil:
-Higiene (pelo, cara, uñas).
-Actividades motrices finas.
-Movimientos torpes.
-Esquema corporal.
-Percepción visual.
-Seguridad emocional.
-Planificación motriz.
-Destrezas sociales (irritabilidad, inatención...).

¿Qué pueden hacer los papás?
  1. Reconocer el problema para saber lo que su niño necesita (antes de nada descartar, llevándolo al pediatra, alguna condición médica que pueda explicar las conductas que se observan) y no esperar a que el niño crezca y pueda beneficiarse menos de la Terapia.
  2. Ayudar a que el niño se sienta bien consigo mismo. Igual que cuando a un niño se le hacen ciertas concesiones cuando está malito y se le perdona que esté más irritable, no hay que castigar ni avergonzar a un niño que tiene problemas de integración sensorial, porque necesita una dosis extra de apoyo emocional.
  3. Controlar su entorno ya que un ambiente estructurado ayuda a mantener la estabilidad que el cerebro del niño necesita. También recordar al resto de personas que tienen contacto con el niño que el rechazo a determinados estímulos (besos, abrazos...) no es una cuestión personal, sino que su sistema nervioso no puede sentir esas sensaciones como algo agradabe.
  4. Ayudarlo a que aprenda a jugar, a veces algunos se avergüenzan cuando otros niños ven su torpeza y otros no pueden organizar su comportamiento para jugar de forma productiva.
  5. Buscar ayuda de un terapeuta ocupacional formado en Integración Sensorial (aquí podéis consultar el listado de terapeutas ocupacionales formados en IS de la Asociación Española de Integración Sensorial).
A mí hay un libro que me gusta mucho porque es muy ameno y en el que podréis encontrar mucha más información sobre este último apartado y otras cuestiones relacionadas con este tema. Se titula La integración sensorial y el niño y como no podía ser de otra manera, fue escrito por Jean Ayres. Es muy sencillito y está hecho especialmente para familias y profesionales.

Por último me gustaría destacar una frase de la documentación de este curso que tengo bien subrayada y es que la crianza (en el sentido de coger, mecer, abrazar, acariciar, calmar el llanto, alimentar, etc.) permite al niño tener un normal desarrollo emocional. De hecho, los estudios que se han hecho con animales en ambientes enriquecidos, desde el punto de vista táctil, propioceptivo y vestibular, muestran que desarrollan una corteza cerebral más gruesa. Y también resulta muy interesante (a pesar de que en su momento fue un experimento terrible y cruel) el estudio revelador del psicólogo Harry Harlow sobre las contribuciones del sistema táctil al desarrollo del apego durante los primeros años de vida. Podéis leer sobre ello aquí y en numerosas publicaciones. Que con toda esta información que tenemos a nuestro alcance todavía, a día de hoy, haya “profesionales” que se sigan plateando determinadas cosas sobre la crianza, tiene delito...



lunes, 18 de junio de 2012

Integración Sensorial (I)

La primera vez que escuché hablar de Integración Sensorial en un curso de Pediatría, me pareció súper fácil. Sin embargo, cuanto más voy profundizando en este enfoque de tratamiento, más consciente soy de que esto fue así porque en aquel momento no me enteré de absolutamente nada (tannn feliz en mi ignorancia...). La formación oficial de Integración Sensorial consta de cuatro cursos (de una semana de duración cada uno) y luego existen otros más o menos largos de temas específicos, que se pueden realizar sin tener necesariamente los anteriores, sobre cómo abordar diferentes cuestiones  (por ejemplo problemas de alimentación) desde esta perspectiva. El curso al que he dedicado toda la pasada semana es el primero de los cuatro y está dedicado sobre todo a la base neurofisiológica sobre la que se sustenta esta técnica. El segundo y el tercero es sobre el SIPT (una escala de evaluación estandarizada) y el cuarto es de tratamiento. En España, estos cursos sólo se imparten a terapeutas ocupacionales pero en otros países el primero de ellos, que además de los principios te explica cómo identificar cuándo un niño tiene problemas en el Procesamiento Sensorial, se abre a otros profesionales (médicos, fisios, maestros...) para que sepan en qué consiste un trastorno del Procesamiento Sensorial y a quién derivarlos (y creo que deberíamos tomar ejemplo de esta práctica, la verdad). Pero ¿qué es esto de la Terapia de Integración Sensorial?. Cuando hablamos de integración sensorial (con minúscula) como proceso neurofisiológico nos referimos a la habilidad de usar estrategias para organizar la sensación interna y externa para funcionar con éxito en la vida diaria y que implica complejos procesos del sistema nervioso. La Terapia de Integración Sensorial (con mayúscula), está basada en los estudios y la práctica clínica que inició Jean Ayres (una terapeuta ocupacional estadounidense que trabajaba con niños) durante los años 60-80 y que posteriormente han continuado desarrollando diversos autores. ¿En qué se basa?. Un niño que no tiene ningún problema, detecta, discrimina, modula, integra, y organiza los diferentes ínputs (entradas) sensoriales (visuales, táctiles...) que recibe del medio y da una respuesta adecuada en los diferentes contextos de su vida. Pero algunos niños tienen dificultades para realizar con éxito esta secuencia porque su sistema nervioso no procesa de forma adecuada la información. En Integración Sensorial se hace énfasis en los sistemas táctil (que tiene funciones protectivas y discriminativas e influye en la atención, el nivel de actividad, las destrezas motoras orales, el planeamiento motor y la destreza manual), propioceptivo (relacionado con el tono muscular generalizado, el nivel de alerta, la estabilidad articular, el control postural, el planeamiento y el uso de la mano) y vestibular (importante, entre otras cosas, para la estabilidad emocional, el control postural, el desarrollo del lenguaje y la coordinación motora bilateral) porque son los primeros en madurar, entregan información sobre el cuerpo y sus limitaciones e influyen en las interpretaciones de la información visual y auditiva. La idea central de esta Terapia es proporcionar y controlar la entrada sensorial (especialmente de estos sistemas) para que el niño, con su motivación intrínseca, genere respuestas adaptativas que integren las sensaciones de una manera funcional. La Terapia es más efectiva cuanto más dirige el niño sus propias acciones (aquí se encuentra una de las diferencias con otros enfoques como la estimulación multisensorial en la que el niño no es un sujeto tan activo de la intervención) y el terapeuta se adapta a su iniciativa para conseguir una respuesta adaptativa (que conlleve conseguir un reto y obtener un aprendizaje interesante. Por ejemplo, para un niño con autismo la respuesta adaptiva durante la sesión, sería conseguir la interacción social y el lenguaje, o para un niño con problemas en el planeamiento motor, poder subir y bajar de un columpio de manera adecuada). Para valorar si un niño tiene o no problemas de integración sensorial se le hace una evaluación exhaustiva a través de escalas, cuestionarios para los papás y diferentes observaciones estructuradas y no estructuradas. En base a los resultados, se hace un razonamiento clínico sobre qué sistema (o sistemas) pueden estar funcionando de forma inadecuada y posteriormente se le hace la propuesta de tratamiento a los padres que deberá incluir una serie de pautas para adaptar el ambiente del niño y facilitarle su desempeño ocupacional (explorar, jugar, tareas cotidianas, autocuidado, actividades escolares...). Creo que es de suma importancia explicarles a los papás qué relación existe entre este trastorno y la conducta que observamos en el niño para justificar la Terapia, porque las salas de Integración Sensorial suelen ser visualmente muy atractivas para los niños ya que constan de variados columpios, toboganes, y diferente equipamiento para realizar la intervención en un contexto de juego (de hecho, lo que hizo Jean Ayres, fue salir a los parques para observar cómo los niños buscaban información sensorial y llevar a la sala de tratamiento un ambiente parecido con unas medidas de seguridad especiales y que fomentara sobre todo los ínputs de los tres sistemas que he mencionado). Pero me pongo en la piel de unos papás que están desesperados porque, por ejemplo, la profesora de su hijo les cuenta que se sube por las paredes todos los días por el comportamiento del niño y que llegan a una sala así, y puedo entender que su fe en la terapeuta se tambalee. Por eso considero fundamental cuidar cómo se explican las cosas y establecer una buena alianza terapéutica desde un primer momento, con ésta o con cualquier otra técnica que utilicemos. Integración Sensorial no es la panacea (ningún tratamiento lo es), pero sí que quería hablar de ella en el blog (además de porque me encanta, logicamente) porque hay muchos niños que están sufriendo dificultades de aprendizaje y que son injustamente tratados de perezosos, ansiosos, distraídos, torpes...y en realidad padecen un trastorno con relacionado con el Procesamiento Sensorial que puede ser tratado con esta Terapia y mejorar su calidad de vida y la de su familia enormemente. Y luego están otras patologías que, aunque no deben tratarse exclusivamente con IS (como la parálisis cerebral, el autismo, o algunos síndromes, entre otras entidades) sí pueden cursar también con alteraciones sensoriales y hay que tenerlos presente a la hora de abordar su tratamiento. En la próxima entrada veremos diferentes signos que pueden indicarnos si un niño tiene problemas de integración sensorial. Por cierto, cómo os he echado de menos :)

Ejemplo de sala de Integración Sensorial (CEIB)







viernes, 8 de junio de 2012

Rompiendo esquemas

Nuestro Centro recibe durante el curso escolar alumnos de prácticas de diferentes centros de estudios y universidades. Hasta el momento, yo no me he animado a llevar la formación de ninguno. Por un lado, la sala de Terapia Ocupacional no es muy grande y no quiero que los niños de me agobien (la de Psicomotricidad sí que es más amplia pero al ser sesiones grupales en cuanto hay alguien observando se me dispersan demasiado) y por el otro, considero que hacen falta muchos años de experiencia para asumir la responsabilidad de formar a un estudiante y futuro profesional. Sólo he estado con una estudiante de un curso de AT de postgrado porque eran unas prácticas muy puntuales de pocos días. Nunca había tratado con niños con necesidades de apoyo y tardó algo en quitar la cara de susto (supongo que la misma que tendría yo cuando empecé a tratar con personas con diversidad funcional hace... ¡diez años! madre mía cómo pasa el tiempo...). Me pareció curioso cómo le llamaba poderosamente la atención que niños con diagnósticos que ella creía muy incapacitantes, pudieran desenvolverse tan relativamente bien en muchas actividades de la vida diaria o jugando en grupo.
En otras ocasiones, hemos recibido estudiantes con muy poquitas ganas de hacer las prácticas porque venían con la idea preconcebida de que los niños no eran lo suyo, y tras un par de sesiones con nuestros peques han salido de allí teniendo claro que no querían hacer otra cosa que no tuviera que ver con la Atención Temprana. 
Además, también tuve la oportunidad de charlar hace unos días con un estudiante de Fisioterapia, que después de estar toda su vida trabajando en la banca, había decidido estudiar esta carrera con idea de abrir una clínica para lesiones deportivas y ahora se sentía tan encantado con el mundo pediátrico, que se estaba planteando seriamente reconducir su vocación hacia la rehabilitación infantil. 
Es otro de los dones de nuestros niños: romper esquemas y abrirnos las puertas de su mundo fascinante. Al final siempre me pregunto, ¿quién aprende más de quién?...
Por último, para desearos un feliz fin de semana y compensar un poquito los próximos días que no voy a poder escribir porque me toca curso de Integración Sensorial por la mañana y trabajar de tarde, os dejo con este precioso poema de Mario Benetti titulado No te rindas y que mi compañera M. le ha dedicado al pequeño R. y a su familia con motivo de su cambio de centro. Sed buenos. Vuelvo prontito...

No te rindas, aún estás a tiempo
De alcanzar y comenzar de nuevo,
Aceptar tus sombras,
Enterrar tus miedos,
Liberar el lastre,
Retomar el vuelo.
No te rindas que la vida es eso,
Continuar el viaje,
Perseguir tus sueños,
Destrabar el tiempo,
Correr los escombros,
Y destapar el cielo.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños.
Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo
Porque lo has querido y porque te quiero
Porque existe el vino y el amor, es cierto.
Porque no hay heridas que no cure el tiempo.
Abrir las puertas,
Quitar los cerrojos,
Abandonar las murallas que te protegieron,
Vivir la vida y aceptar el reto,
Recuperar la risa,
Ensayar un canto,
Bajar la guardia y extender las manos
Desplegar las alas
E intentar de nuevo,
Celebrar la vida y retomar los cielos.
No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se ponga y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma,
Aún hay vida en tus sueños
Porque cada día es un comienzo nuevo,
Porque esta es la hora y el mejor momento.
Porque no estás solo, porque yo te quiero.






miércoles, 6 de junio de 2012

Evaluación psicológica en AT (II)

SISTEMA DE EVALUACIÓN DE LA CONDUCTA DE NIÑOS Y ADOLESCENTES: BASC

Para problemas conductuales, solemos utilizar, sobre todo en niños mayores de 5 años (abarca de 3 a 18 años), el “Sistema de evaluación de la conducta de niños y adolescentes, BASC”. Se trata de un conjunto de instrumentos que permite evaluar los aspectos adaptativos e inadaptativos de la conducta de niños y adolescentes. Ofrece la posibilidad de recoger esa información tanto de los padres y profesores como del propio sujeto. Añade a estas fuentes de información un sistema de observación del sujeto y un formato de historia clínica.
Se evalúan aspectos positivos (liderazgo, habilidades sociales, habilidades para el estudio, adaptabilidad, relaciones interpersonales, relaciones con los padres, autoestima y confianza en sí mismo) como negativos (ansiedad, agresividad, problemas de atención, problemas de aprendizaje, hiperactividad, retraimiento, búsqueda de sensaciones, problemas externalizados, problemas internalizados, depresión, problemas de conducta, somatización, actitud negativa hacia el colegio, actitud negativa hacia los padres, locus de control, estrés social, sentido de incapacidad). Incluye también escalas de validez y control, con lo que algún perfil puede ser invalidado si el padre o el tutor deja muchas respuestas en blanco, o bien se percibe que está valorando de manera muy sesgada al niño.
También me gustaría explicar brevemente otro tipo de pruebas menos frecuentes que se aplican a niños a partir de 5 años: las pruebas proyectivas. Se trata de pruebas “subjetivas” que suelen medir principalmente rasgos de personalidad. En primer lugar, contamos con las pruebas gráficas, que tratan sobre el análisis y la interpretación de los dibujos infantiles. Las más frecuentes son el HTP (House-Tree-Person) que interpreta el dibujo de una casa, un árbol y una persona. Otro test gráfico muy útil en niños es el Test de la familia, en el que se le pide al niño que dibuje una familia en primer lugar, y seguidamente, su propia familia. Es muy importante la formación específica y el entrenamiento para la correcta aplicación de dichos test.
Cuando estamos valorando rasgos de personalidad, suele ser muy útil la aplicación del “Test de Pata Negra”. Se trata de unas láminas en las que se ven dibujadas diferentes escenas en blanco y negro de un cerdito que se llama Pata Negra, pues tiene una enorme mancha negra en una de sus patitas. Pata Negra viene acompañado de otros dos cerditos pequeños, como él, y otros dos más grandes. Lo esperable en este test es que el niño se identifique con Pata Negra, el protagonista al que le van ocurriendo cosas. 


De esta manera, podemos conocer las preferencias del niño, cómo suele resolver sus problemas, cómo se enfrenta a situaciones conflictivas, cómo percibe el mundo exterior, cómo interpreta las acciones de la gente de su entorno, qué sentimientos proyecta en su propio personaje o en los otros, que suele ser su familia… Otra prueba parecida a ésta son “Las fábulas de Düss”: Consta de diez historias muy breves que se cuentan al niño para que él se invente un final. Suelen ser situaciones en las que se plantea un dilema o se debe resolver algún tipo de problema. De igual manera que en el “Test de Pata Negra”, cada historia tiene un protagonista con el que se espera que el niño se identifique.
Es importante destacar que los test proyectivos son de interpretación subjetiva, al contrario que las primeras escalas de desarrollo que se han expuesto anteriormente. No se debe prestar atención a un rasgo aislado que se observe en los tests, sino atender al conjunto de rasgos de personalidad que sean comunes a varias pruebas objetivas. Por ejemplo, si el niño dibuja un elemento que sugiere cierta agresividad, no se sacarán conclusiones a no ser que haya rasgos agresivos que se repitan de manera diferente en varias pruebas, como en el HTP, en el dibujo de la familia, en el Pata Negra, o en las fábulas de Düss.


martes, 5 de junio de 2012

Evaluación psicológica en AT (I)

Hoy tengo el privilegio de contar con una colaboradora de excepción en el blog: mi compañera L., psicóloga de nuestro Centro y gran amiga fuera de él. Acaba de reincorporarse de una larga baja y a pesar de que todavía acude a dolorosas sesiones de rehabilitación, tiene tantas ganas de trabajar que hasta se ha currado dos post para nosotros. Tannnn linda ella...

Llevaba más de un año pensando en la operación de rodilla a la que me iba a someter y que me iba a apartar de “mis niños”, de mi trabajo y de mis compañeras. Sabía que iba a echar de menos todo eso pero ¡no me imaginaba cuánto!.
Cuando te dedicas al mundo infantil, tu trabajo se convierte en algo más, en una parte de ti. Como bien ha contado siempre mi compañera bloguera, (casi) todo son satisfacciones y buenos momentos. Yo soy psicóloga y me gustaría explicar nuestro papel en el proceso de acogida del niño cuando viene por primera vez al centro. Tras tener una primera entrevista con la trabajadora social, se cita a los padres con la psicóloga. Solemos pedir que acuda únicamente la familia sin el niño, sobre todo si éste es ya mayor, con el fin de que el comportamiento del niño no interfiera en el testimonio de los padres y viceversa. Tras dicha entrevista, se cita al niño para comenzar la valoración individual con él. Aparte de las dificultades propias de una valoración con aplicación de escalas de desarrollo u otras pruebas, se suman otras debido a la corta edad de los evaluados. El niño se enfrenta a varias situaciones que pueden no resultarle agradables: le pedimos que se separe de sus padres para irse a una sala nueva para él, con una persona que no conoce, a jugar de una manera determinada que se le va pidiendo… Las reacciones más comunes suelen ser protestar, negarse, llorar, gritar o simplemente no colaborar. Esto dificulta y alarga el proceso de valoración. Ahí es donde entra en juego la habilidad de la terapeuta para “ganarse” al niño y para hacer, de una aburrida escala de desarrollo, multitud de juegos divertidos. Es de suma importancia la experiencia del psicólogo a la hora de aplicar las pruebas, pues se debe atender a todos los factores que puedan afectar al niño en la realización de las pruebas (fatiga, hambre, enfado, ansiedad, …) así como tener en cuenta todas las conductas del niño.
En Atención Temprana contamos con diversas escalas para valorar el desarrollo global de los niños. Las más comúnmente utilizadas son la Brunet-Lézine y la McCarthy.


BRUNET-LÉZINE

Es una escala que mide el Desarrollo Psicomotor de la Primera Infancia. Abarca de 0 a 30 meses. Se recogen resultados clasificados en cuatro grandes áreas:
P: Control postural y motricidad.
C: Coordinación óculo-motriz y conducta de adaptación a los objetos.
L: Lenguaje
S: Sociabilidad o relaciones sociales y personales.
Se utiliza un material determinado que sólo se usará en el momento de la valoración, con el fin de que el aprendizaje y la familiarización del niño con estos juguetes no interfiera en el resultado de la valoración. La evaluación se suele realizar en varias sesiones, según la edad del niño y su colaboración. Por otro lado, se precisa la colaboración de los padres para recabar datos sobre la conducta del niño.
Con esta escala se obtienen puntuaciones que determinarán la Edad de Desarrollo y el Cociente de Desarrollo del niño en cada una de las cuatro áreas evaluadas así como una Edad de Desarrollo y un Cociente de Desarrollo Global.

ESCALA McCARTHY DE APTITUDES Y PSICOMOTRICIDAD PARA NIÑOS: MSCA

Con niños más mayores, utilizamos este instrumento que valora las habilidades cognitivas y motoras de niños de edades comprendidas entre 2 ½ y 8 ½ años. Uno de sus objetivos principales es detectar posibles problemas de aprendizaje que puedan influir en el futuro rendimiento escolar. La duración de su aplicación puede oscilar entre una hora y una hora y media, dependiendo de factores anteriormente mencionados como edad del niño, colaboración, atención, fatiga… Como en la escala Brunet-Lézine, cuenta con su propio material, por lo que es importante no aplicar la prueba en exceso para evitar el aprendizaje del niño.
El MSCA está compuesto por 6 escalas:
1.- Escala verbal: Evalúa la aptitud del niño para entender y procesar los estímulos verbales y expresar verbalmente sus pensamientos. También indica la madurez de sus conceptos verbales.
2.- Escala perceptivo-manipulativa: Trata de medir, mediante la manipulación de materiales concretos, la coordinación visomotora y el razonamiento no verbal.
3.- Escala numérica: Evalúa la facilidad del niño para los números y su comprensión de términos cuantitativos.
4.- Escala de memoria: Evalúa la memoria inmediata del niño mediante numerosos estímulos visuales y auditivos.
5.- Escala general cognitiva (abarca la escala verbal, perceptivo-manipulativa y numérica): Evalúa el razonamiento del niño, la formación de conceptos y la memoria.
6.- Escala de motricidad: Evalúa la coordinación motora del niño tanto en tareas de motricidad fina como gruesa.
El conjunto de las tres primeras escalas proporcionan el Índice General Cognitivo (GCI) La batería agrupa en estas 6 escalas, los siguientes 18 subtests independientes: construcción con cubos, rompecabezas, memoria pictórica, vocabulario, cálculo, secuencia de golpeo, memoria verbal, orientación derecha-izquierda, coordinación de piernas, coordinación de brazos, acción imitativa, copia de dibujos, dibujo de un niño, memoria numérica, fluencia verbal, recuento y distribución, opuestos y formación de conceptos.







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