jueves, 31 de octubre de 2013

Pintar un mar de ilusiones

Este año me he propuesto que la inmensa mayoría de regalos navideños (incluyendo nuestro ya tradicional  "amigo invisible" con las compañeras de trabajo) estén hechos por artesanos o lleven asociados una causa solidaria.

Y el cosmos se ha puesto de mi lado (asustadica ando de lo mucho que me escucha últimamente) porque acaba de llegar por sorpresa a mis manos una agenda preciosa vinculada al hermoso proyecto Pintar un mar de ilusiones. Ha salido adelante gracias a la ayuda de la compañía farmacéutica de medicamentos homeopáticos Boiron (que hace unos meses tuvieron la amabilidad de ponerse en contacto conmigo para mandarnos al Centro unos cofrecitos con cremitas varias que nos vinieron estupendamente y con el detalle de no pedir nada a cambio, sin más pretensiones que cuidarnos un poquito) y la Fundación CurArte, que es una organización sin ánimo de lucro que trabaja intensamente por humanizar las áreas pediátricas de los entornos sanitarios para que éstas sean terapéuticas a todos los niveles. Podéis encontrar muchas muestras de los milagritos que hacen en su página web, como por ejemplo ésta:

Antes y después de una sala de observación

Teniendo en cuenta la fragilidad de mis niños del alma, soy consciente de las muchas interminables horas de hospital y de centros de rehabilitación que todavía les quedan por vivir a ellos y a sus familiares. Así que sólo puedo celebrar, aplaudir y difundir iniciativas tan esperanzadoras como ésta, que buscan hacerles esa estancia mucho más llevadera.

Además, ahora podéis aprovechar para participar en el sorteo de cinco agendas solidarias dentro de la página de Facebook de Boiron. Ojalá toquen a seguidores del blog, así podremos compartir historias tempranas y muchas quedadas, que hojas para apuntar, no nos van a faltar. 

Feliz fin de semana largo a todos : ) 


jueves, 24 de octubre de 2013

Las logopedas toman la palabra

     Podría llenar tantos post contando todo el bien que hacen mis compañeras logopedas, que he decidido que lo mejor es que ellas mismas hagan honor a su preciosa profesión tomando la palabra en una entrevista muy personal. ¡Esperamos que os encante!.

1.     ¿Por qué estudiasteis Logopedia?

 COMPI 1: Debo confesar que no fue mi primera opción cuando terminé el instituto... en aquel momento quería ser psicóloga o trabajadora social (ambas grandes profesiones). Sin embargo, como mi nota en selectividad fue bajita, no pude entrar en ninguna de las carreras citadas, y me sumergí en el mundo de los Ciclos Formativos de Grado Superior. Cursé dos, Educación Infantil e Integración Social, y a lo largo de este camino un pensamiento se fue creando en mi mente: Qué importante es la comunicación y el lenguaje en la vida de todas las personas, qué apasionante puede llegar a ser poder ofrecerle a una persona la posibilidad de comunicarse con su entorno de una manera funcional…  En uno de los cursos tuve la suerte de tener una maestra logopeda que no hizo más que animarme sin darse cuenta a meterme en esta fantástica profesión, y con esfuerzo conseguí entrar en la universidad con nota “sobrá”. Hoy me siento feliz de haber tomado la decisión  de haber elegido estos estudios, y de todo el camino que recorrí hasta llegar a ellos.

    COMPI 2: En segundo de bachillerato, a la hora de hacer la prueba de selectividad, había una asignatura (la alternativa a religión) en la que nos orientaban para que tuviésemos una idea de cuáles podían ser las opciones más acertadas según nuestras actitudes y aptitudes personales.
A mí me salían profesiones relacionadas con el trato directo con la gente, con los niños y la sanidad. En un principio pensé en estudiar magisterio de educación infantil… pero entre tantas ideas mezcladas, la psicóloga me dio unos vídeos donde salían terapeutas ocupacionales y logopedas y ella me empezó a hablar de la Logopedia…
Un día, fuimos a ver un centro ocupacional y allí estaban estos dos perfiles… ambos me llamaron la atención…
No sé porqué, la psicóloga me veía como logopeda y me animaba a estudiarlo… Yo no con mucha idea de lo que era… la verdad… ¡¡Me animé!! Y desde aquí… si tiene la gran suerte de llegar a este maravilloso blog… te lo agradezco J, porque cada día estoy más orgullosa de haberla elegido.

    COMPI 3: Pues… creo que fue el destino el que me empujó por el camino de la Logopedia. Nunca había tenido al cien por cien claro qué era lo que quería estudiar, pero definitivamente me decliné por la Psicología (algo que me fascinaba). Sin embargo, cuando llegaron los resultados de la selectividad, mi mundo se vino abajo, ¿ahora que estudiaba?. La nota no me daba para poder hacer Psicología. El verano en el que tenía que decidirme, a un familiar muy, muy, cercano le llegó una noticia que me hizo derrumbarme, después de varias operaciones no iba a poder hablar nunca más. La necesidad de querer ayudar y no poder, pudo conmigo; definitivamente supe qué quería estudiar.

2.    ¿Qué os hizo decidiros por especializaros en Atención Temprana?

    COMPI 1: Bueno, la verdad es que todos los estudios que he hecho han estado enfocados a la infancia, pues siempre he querido trabajar con este “pequeño gran colectivo”. En Atención Temprana es donde nuestras pequeñas “personitas” comienzan a escribir sobre su pizarra en blanco, donde las familias comienzan su andadura por el duro camino de la maternidad/paternidad… donde tú como profesional puedes ofrecerte para apoyar y fomentar que esas pizarras cada día se vayan llenando de aprendizajes significativos. Por todo ello y mucho más, me apasiona la Atención Temprana. De todas formas he de decir que la logopedia tanto con niñ@s como  con adultos es igualmente apasionante.

  COMPI 2: Volvió a pasarse la casualidad por mi vida… Mientras hacía un postgrado para especializarme en logoterapia clínica, buscaba trabajo para mejorar condiciones laborales, y así me llamaron para trabajar de un Centro de Atención Temprana.
La verdad que a partir de aquí… me empezó a gustar… muchísimo… tanto,  que pensé seguir estudiando cómo era la Logopedia en el ámbito educativo… y decidí estudiar Magisterio Especialista en Audición y Lenguaje. 

    COMPI 3: Una vez empezada la carrera y con la experiencia familiar muy presente, mi pensamiento de la Logopedia cambió radicalmente.
Esa sensación de satisfacción, de gratitud, de alegría que te entra por dentro cuando ves que una persona gracias a ti va mejorando, que gracias a tu ayuda su vida cambia, fue algo que me marcó. Enseguida pensé en los niños, si las personas mayores lo necesitan… ¿los niños?. Entonces quise adentrarme en el ámbito de la Atención Temprana, y mucho antes de acabar la carrera ya me había metido de lleno en este gran mundo. Si la sensación de ayudar a una persona adulta es difícil de explicar, el poder ayudar a un niño… no tiene palabras. Al terminar la carrera, supe exactamente en lo que quería especializarme, en Atención Temprana.

3.    ¿Por qué creéis que es tan importante vuestra labor?

    COMPI 1: Todo el mundo tiene derecho a comunicarse de manera funcional y adaptada a sus capacidades con su entorno, a poseer un lenguaje, habla, voz y alimentación/deglución lo más adecuado y funcional posible. Nuestra labor es acompañar y trabajar con estas personas para conseguirlo ofreciéndoles estrategias, técnicas, asesoramiento, y sobre todo mucho apoyo.

    COMPI 2: Porque para todos es necesario poder comunicar y expresar lo que te pasa en cada momento de manera funcional, además de comprender lo que sucede a tu alrededor, todo ello con la mejor calidad posible. Sin olvidarnos de todo lo que tiene que ver con el área del lenguaje, el habla, la voz, la deglución y la alimentación donde nosotros tenemos el papel de acompañar y ofrecer las estrategias y técnicas necesarias tanto a la persona que lo necesite como a su familia.

     COMPI 3: Yo creo que nuestra la labor es esencial en la vida de las personas que necesitan ayuda por parte de un logopeda. Todas las personas necesitamos comunicarnos y expresar lo que pensamos o nuestros sentimientos, no sólo en un momento determinado, sino a lo largo de toda la vida.
Por otro lado nuestra labor no se queda solo ahí, en la comunicación, hay personas que necesitan nuestra ayuda para poder hablar, para poder comer incluso para poder comprender qué es lo que está pasando a su alrededor.

4.    ¿Cómo es trabajar en un equipo multidisciplinar?

   COMPI 1: Simplemente…¡¡GENIAL!! Cada día aprendes taaanto de las diferentes profesionales que te rodean, que te vas a casa pensando: “guau, cuánto tengo que aprender”… y es que es eso exactamente lo que  es para mí trabajar en un equipo multidisciplinar: APRENDER Y DISFRUTAR APRENDIENDO EN EL TRABAJO. Es una experiencia que, como muy bien sabe nuestra terapeutatemprana, te va haciendo ser “un poquito psicóloga, un poquito terapeuta ocupacional, un poquito logopeda, un poquito fisio, un poquito trabajadora social…” pero, sobre todo, una profesional con ganas de aprender cada día más de la gente que te rodea.

   COMPI 2Es de las mejores cosas que existen en los Centros de Atención Temprana. Poder compartir, empatizar y contar con tus compañer@s es algo necesario para obtener el avance del niño a nivel global.
Además, a nivel personal es una de las cosas más gratificantes de este trabajo puesto que te hace enriquecerte como compañera, como persona y como profesional… ya que eres un poquito terapeuta de otras disciplinas… aprendes un poquito de todo.

   COMPI 3: Creo que es una de las cosas que más me fascina dentro de la Atención Temprana. Es necesario trabajar en un equipo multidisciplinar, aprender de tus compañeros, poder hacer intercambios de ideas... Es muy gratificante ver la evolución del niño de la forma más completa posible haciendo un buen tratamiento entre tod@s.

5.  ¿Cuándo aconsejaríais a unos papás buscar los servicios de un logopeda y por qué es importante intervenir lo antes posible?

    COMPI 1: Pufff qué complicada es esta pregunta… Yo diría... ¡SIEMPRE CUANTO ANTES! ¿Para qué esperar?.  Cuanto antes se comience a trabajar con el niño y con la familia, y cuanto antes se dé asesoramiento, información y  apoyo, antes le estamos dando al pequeño la oportunidad de desarrollar y aprender, antes le estamos dando alternativas y recursos para que pueda comunicarse.
Mi consejo a las familias: ante dudas, sospechas y/o inseguridad no esperéis a que nadie os “empuje” a ir al logopeda, pues quién mejor que nosotr@s para tranquilizaros, asesoraros, responderos cualquier consulta…

    COMPI 2: Se lo aconsejaría cuando haya algún indicio de retraso en comunicación, habla y/o lenguaje o tenga dificultades con la alimentación o voz. Evitaría el “ya lo hará”. La prevención evita muchas dificultades posteriores. Cuanto antes mejor. En caso de duda, pedir una valoración profesional con un logopeda.

    COMPI 3: Pues sinceramente les aconsejaría que cuando viesen en el niño algún retraso de lenguaje, de comunicación, que tuviese dificultades a la hora de comer, no lo dudasen y que busquen algún logopeda para que lo antes posible pueda valorar a su hijo. Cuanto antes se empiece con el tratamiento mucho mejor. Si por un casual, no están seguros, es mejor preguntar y asegurarse de que todo está bien antes que esperar.

6.    ¿Cuáles son las técnicas y las herramientas más utilizadas en vuestra profesión?

COMPI 1: Hoy en día, con l@s peques  con los que me encuentro cada día, creo que mis herramientas más utilizadas son todos los apoyos visuales. Ya sean imágenes, pictogramas, signos…
Como técnicas… diría el moldeamiento y la imitación.  Todo ello adaptado tanto a los intereses del niño como a sus capacidades, teniendo en cuenta en todo momento las inquietudes y necesidades de la familia. Sesiones basadas en el juego, buscando en todo momento la espontaneidad e iniciativa del niño.

   COMPI 2: Depende de las áreas afectadas se usan unas técnicas u otras. Así, en general, podríamos hablar como material estrella de los apoyos visuales, he aquí los pictogramas, las fotos, los cuadernos, los signos (Bimodal, Schaeffer, etc). También se usan los depresores, los dediles, los vibradores orofaciales, vendaje neuromuscular (Kinesiotape), los pomperos, etc. Las Técnicas y estrategias más utilizadas: el moldeamiento, la imitación, el feedback, etc. Todo ello basado en el juego y a partir de los intereses del niño y de su nivel de desarrollo, buscando que sea el niño quien tome la iniciativa.

    COMPI 3: Depende mucho del caso. Todo tratamiento tiene que estar basado en el juego, ya que hay que intentar que el niño esté lo más motivado posible para que tenga ganas de venir y  de trabajar. Una de las técnicas que más usamos son los apoyos visuales, pictogramas, fotos reales, tableros de comunicación, los signos… Para todo el tema de la articulación también usamos cepillos de dientes para estimular, depresores, pomperos, pajitas etc. También usamos mucho los cuentos (con o sin ayuda visual), los puzzles… Una de las técnicas que también usamos frecuentemente es el moldeamiento combinándolo con el refuerzo positivo.


7.    ¿Pueden los adultos beneficiarse también de la Logopedia, o es sólo una disciplina reservada para los más pequeños?

   COMPI 1: ¡Pues claro! La Logopedia está muy presente en la población adulta también. En casos que por diversas causas existe una pérdida de lenguaje y/o habla o alteración de los mismos (como afasias o disartrias), por dificultades de fluencia del habla (tartamudez), por dificultades en lectoescritura, etc.

   COMPI 2: Los adultos también pueden beneficiarse, pues algunas patologías son más frecuentes en edades más tardías, como son: laringuectomías, demencias, parkinson, paralisis faciales, afasias, disfonías, etc.

    COMPI 3: Hay algunas patologías que suelen aparecer en etapas de la vida más avanzadas, ya sea por  un tumor, por un accidente cerebrovascular, incluso por un accidente de coche… son muchas las patologías que podrían necesitar la ayuda de un logopeda, por ejemplo: afasias, disglosias, parálisis faciales, parkinson…

8.    ¿Qué es lo más importante que habéis aprendido de vuestros niños?

    COMPI 1: Uhhh, son tantas las cosas que aprendo de ellos cada día… que no sabría que decir… ¡¡si es que en muchos casos saben ell@s más que nosotras!! Me enseñan cada día la importancia de un intercambio de miradas, de una sonrisa, de un señalado… cuántas cosas hay escondidas en estos pequeños gestos.

   COMPI 2: Que son especiales, y por mucho que nosotros podamos apórtales, siempre nos aportan ellos más a nosotros.

   COMPI 3: Un montón de cosas, ellos aprenden mucho de nosotras, pero nosotras también aprendemos mucho de ellos.

9. ¿Podéis contarnos alguna anécdota divertida que recordéis de vuestra trayectoria profesional?

COMPI 1: He de decir que algunas de las anécdotas que he vivido ya han salido a la luz en este gran blog, pues son “momentazos” compartidos por todas.
Una de las últimas ha sido protagonizada por el pequeño I. que un día cuando salgo a la sala de espera para saludarle e irnos a trabajar me comienza a llamar “Hardscrabble” y yo, que no tenía ni idea de lo que me decía ni qué quería decir, sigo saludándole y animándole a que nos fuésemos a clase, hasta que la mamá, que le entraba la risa cada vez que I. me llamaba así, me contó que “Hardscrabble” es…. ¡la malvada rectora de la universidad de la película “Monstruos University”! Todavía no he tenido el placer de ver la película, pero no he podido evitar buscar imágenes de este peculiar personaje. Aquí la tenéis, mi hermana gemela “maligna”:


Quizá  algún aire tengo en común… jajajaja.

     COMPI 2: Al principio de empezar a trabajar, un niño venía y me decía “yo quiero jugar con la put-” y yo me quedaba a cuadros… porque además me lo decía con una sonrisa… así en varias ocasiones… hasta que me di cuenta que lo que intentaba decirme era que quería jugar con la ¡¡fruta!!... Esta anécdota posteriormente se repite con frecuencia porque es una dificultad de articulación frecuente.

    COMPI 3: Hay tantas situaciones graciosas… Durante varios días un niño me pedía una “maquitulola” para jugar, como no sabía qué quería decir, le ofrecía de todo pero el pobre solo decía, “comé, maquitulola” después de varias sesiones pidiéndome lo mismo, una compañera que también trabaja con él, me dijo que quería: la caja registradora.

10.  ¿Cómo os imagináis a la vuelta de diez años?

COMPI 1: Pues… la verdad, no tengo ni idea, pero lo que deseo es que siga disfrutando de mi trabajo, de ir cada día feliz a trabajar y de seguir siempre con el deseo e inquietud de continuar absorbiendo cada día nuevos aprendizajes de las familias y de los peques…

    COMPI 2: Viniendo a trabajar con la misma sonrisa en la cara, aunque con alguna  arruga más.

    COMPI 3: ¡Lo tengo más qué claro!. Seguiré igual, trabajando con pequeñaj@s.



¿Se puede tener compañeras más bonitas...?

jueves, 17 de octubre de 2013

La historia de Lucas

Conocimos al valiente campeón que protagoniza la entrada de hoy hace justo un año. Venía con muchos retos por conseguir y una jovencísima madre coraje dispuesta a superarlos todos. Para ella, quizá lo más complicado a lo largo de este tiempo, ha sido hacer frente a las miradas de incompresión y a las palabras impertinentes de su alrededor. Un día le pregunté si le apetecía contar su historia por escrito para abrir los ojos de mucha gente y mover otras cuantas conciencias. Su respuesta fue entusiasta y aquí está el resultado. Aunque es un testimonio muy duro, me ha parecido importante compartirlo porque nos confronta con la realidad de muchas familias con las que tratamos a diario. La historia de Lucas es en cierto modo la de muchos niños y sus padres que buscan en cada nueva mañana el afán por salir adelante a pesar de las adversidades. Sólo añadir una última cosita antes de dejaros con su carta y es que si la conociérais en persona, sabríais que las hermosas palabras que nos dedica a las terapeutas que trabajamos con su hijo, bien podrían definirla a ella. Nosotras sí que tenemos que darle las gracias por enseñarnos tanto sin saberlo.

Lucas llegó un dieciocho de Marzo. Después del embarazo que pasé, sólo deseaba tenerlo en brazos… Precioso, perfecto, era lo más bonito que tenía en mi vida. Me tiré pegada a él cuatro meses, veinticuatro horas, no podía dejar de mirarle. ME ENAMORÉ. Según pasaban los meses, Lucas no seguía comportamientos de su edad. Mis alarmas saltaron muy pronto, no me parecía normal que un bebé de casi ya un año se asustara tanto del viento, del ruido del tren, me extrañaba muchísimo que no fuese curioso, que no se moviese apenas. Cambié en esa época como cuatro veces de pediatra... y todos decían lo mismo... el famoso... "YA LO HARÁ". Pero no... no lo hacía. Hasta que una pediatra se preocupó de mandarnos a especialistas. Creían que se trataba de una hipotonía, que es como un retraso muscular. Fuimos al centro base de minusvalía para hacer una valoración, y en la consulta de la psicóloga nos llegó la primera bomba. Son los típicos momentos que se te quedan grabados y que son imposibles de borrar. Con mi suegra, sentadas, Lucas en brazos… “esto no es una hipotonía, Lucas tiene las puertas abiertas al autismo”. Puff…recuerdo como se me paró el corazón… me quedé bloqueada… no volví a decir ni una palabra, no podía ni mirar a mi suegra. Nos impactó la noticia. Salimos de allí con una derivación a un Centro de Atención Temprana, al que acudimos de inmediato. Y empezamos a trabajar. Recuerdo la primera vez que hablé con Laura (psicóloga) iba con mucho miedo, pero me encantó su profesionalidad, me decía las cosas claras pero con TACTO, algo que a muchos médicos les falta. De Raquel (terapeuta) me gustó la tranquilidad que me transmitía, tuvo el poder de calmarme, apoyarme y motivarme. Le hicieron la valoración inicial, y después de agosto ¡empezábamos!. Pasé ese mes deseando que acabase para que Lucas comenzase en el Centro. No teníamos un diagnóstico claro, Lucas era muy pequeño y todavía era difícil, pero cada día surgía algo nuevo en él.

Lucas afortunadamente sigue trabajando en el Centro, lleva ya un año. Y sí que es verdad, que hemos avanzado muchísimo, nunca me imaginaba que Lucas iba a tocar la arena, tocar la espuma, no veía el momento en que Lucas dijese dos palabras seguidas. Y ahí estamos… luchando cada día. Pero sí que hay una parte dentro de mi, no se si esto le pasa a más padres, hay una parte que ve como mi niño tira para adelante, pero otra parte ve como pasa el tiempo y no avanzamos en muchas cosas o que surgen cosas nuevas, me agobia que mi hijo todavía no pueda comer sólidos o que se tenga que autolesionar… Y si a esto le sumamos la incomprensión de la gente... pues sí… muchas veces… muchas, me vengo abajo. ¿Es tan difícil de entender?. No se entiende que si un niño que te cruzas por la calle y le hablas o le tocas y no te devuelve la mirada sino al contrario, se asusta y se bloquea… ¡¿no se entiende qué quizás deberías dejarle en paz?!. Pues no… es mas fácil pensar “qué niño más tonto”, “qué tímido”, “qué mal educado”. Y si ya me meto en dar explicaciones... Tengo que convencer a medio mundo de que mi hijo es ESPECIAL y de que tiene un trastorno… Pero esto no sólo pasa con desconocidos… me pasa incluso con gente cercana, familia, amigos… ¿¿¿NO ES SUFICIENTE PASAR POR LO QUE PASAMOS???. A veces pienso… ¿a lo mejor se creen que me encanta decir que mi hijo sufre un trastorno del espectro autista?. Pues no… ojalá no tuviese ni que estar escribiendo esto, pero nos ha tocada... y no pasa nada, podría ser peor. Todo esto hace que ame más a mi hijo, hace que le entienda más, que tenga más paciencia, porque hay que tenerla, y mucha. Sabemos que es duro, lo vivimos a diario, es muy duro estar desde las ocho de la mañana guerreando con Lucas, pero… cuando estoy al límite… pienso en que estará pensando él… que hay dentro de él que le bloquea, y toda esa mala energía la enfoco en ayudarle, en ayudarle a sonreír.

Ahora Lucas está en una fase complicada.  Cada vez se comunica mejor con nosotros, pero ahora lo raro es ver a mi niño contento... siempre está enfadado o en su mundo. Tenemos enfados en desayuno, comida, merienda y cena. Para ir al Cole, para ir al parque, en el parque, para ver la tele, para pintar, para bañarse, para dormir. Esa gente que no comprende este tipo de trastornos, me los traería un día a casa… sólo veinticuatro horas, para que empatizaran más con Lucas. Porque es muy duro ver como él no es feliz… no es feliz porque no entiende lo que le rodea.

Lo mejor de todo es que Lucas tiene mucha gente alrededor que si le entienden y que le quieren con locura. Y que a pesar de todo esto vamos a estar siempre ayudándole a entender todo lo que necesite. Y sé que vamos a superar todo esto, llegará el día en que Lucas coma un filete de pollo, se bañe en la piscina, me mire, me bese, me abrace. Se que llegará, por todo el trabajo que hacemos en casa y en el Centro. Si no os lo digo reviento. Sois lo mejor que me podía pasar, sin vosotras no se que habría hecho y no sé cómo agradecéroslo… será vuestro trabajo pero para mi sois PERFECTAS. ¡GRACIAS!.

Lucas con su maravillosa mamá

jueves, 10 de octubre de 2013

La ley de la atracción

Les recibo en la sala de espera. La mamá, su mejor amiga y un frágil bebé de nueve meses con un control precario de cabeza, las manos fuertemente cerradas con los pulgares incluidos y la mirada lejana. Me presento y pasan conmigo. Hoy es su primer día. La mamá se fija enseguida en una vela aromática que tengo encendida y que va cambiando de color por efecto del calor. Es preciosa, me dice. Voy a comprarle una a mi hijo, añade mientras acomoda cuidadosamente a su pequeño en mis brazos. Le comento qué solemos abordar en Terapia Ocupacional y empezamos a completar algunos retazos de su historia que me faltan. Cuáles son sus juguetes favoritos, si tiene algún miedo, qué tal come, cómo es su cuchara, si puede traerme el portabebés que le han prestado para comprobar que es ergonómico...

Se rompe. Se disculpa. Le pido por favor que se sienta muy libre de hacerlo aquí siempre que lo necesite. Sigo elaborando preguntas. Intenta justificar un poco avergonzada que colecha por necesidad, porque no tienen dinero para mudarse a una casa con dos habitaciones. No encontrará en mí la persona que juzgue esa práctica ni su lactancia más allá de los seis meses. Pero me entristece que la forma en la que lo dice, deja adivinar que ya son varios los que se ha cruzado por el camino cuestionando sin razón su forma de crianza.

Me cuenta que lleva tanto tiempo dando vueltas, tan perdida... Al principio le decían que era una simple tortícolis. ¿A qué mierda clase de profesional se le ha podido pasar algo así de comprometido?, pienso interiormente conteniendo la rabia por ese valioso tiempo desperdiciado. Ahora, se desahoga la mamá, sé que algo importante le sucede. ¿Crees en la ley de la atracción?, me dice entre lágrimas. La miro desconcertada. Conozco el famoso Secreto de Rhonda Byrne pero no sé si se refiere a eso o al algo de mayores dimensiones. Yo sí creo en ella, continúa. Pienso que si anhelas algo firmemente, con todo tu corazón, se cumplirá. Y yo quiero que mi hijo se cure. No me importa si tarda cinco o siete años en caminar. Pero necesito que alguien me diga que entregándome a él cada día y con vuestra ayuda, esto se va a solucionar. 

Llora ella. Llora su amiga. Lloro yo por dentro mirando la llama de ese fanal que es la única que se mueve en ese instante casi sagrado, en el que la valiosa formación del vínculo con la familia está en juego. Ni yo ni nadie podemos asegurarte eso, le respondo concentrada en que no me tiemble la voz, pero lo que sí puedo prometerte es que trabajaremos con toda el alma por escuchar lo que tu hijo ha venido a enseñarnos y por llegar lo más lejos posible. Se esfuerza por sonreír. Gracias, susurra, creo que al fin siento que estoy en el lugar adecuado. No se imagina cuánto deseo mientras vuelvo a contemplar la luz, que de verdad así sea...





viernes, 4 de octubre de 2013

El sol tras los cristales

Tengo un cerebrito de reptil melancólico al que le sientan los cambios de estación como auténtica sal en los ojos. Una amiga psicóloga me ha dicho que lo ideal para la astenia otoñal, es una completa dieta ayurvédica basada en alimentos específicos que equilibren mi dosha (¡0_0!). Mientras hago acopio de alcachofas y de fe en las terapias alternativas, lo que mejor me viene realmente en esta época (además de trabajar con los peques que todo lo dan sin pedir nada a cambio y de unirme a esperadas quedadas), es recibir el sol tras los cristales al cuidado de un buen libro. El último que ha llegado a mi regazo arrasando con cualquier poso de desánimo y llenando mi boca de mil gracias, es un ejemplar único y extraordinario. Una bloguera sensacional y gran mamá maravilla, ha estado semanas cosiéndolo con sus propias manos para que mis niños aprendan un montón de cosas nuevas.


Se siente tanto amor en cada puntada, que no me cabe la menor duda de que las caritas de felicidad descubriendo cada detalle estarán garantizadas...
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